Robert se despertó de repente. Al abrir los ojos sólo oscuridad. Una sensación de frío intenso recorrió su alma.
¿Un sueño?
El pánico se apoderó de él cuando intentó moverse. Sus extremidades no respondían, ni brazos, ni piernas… Inexplicablemente se había despertado boca arriba, y él nunca dormía en esa posición. Intentó serenarse y salir de aquella maldita pesadilla. De repente ante sus ojos se hizo luz. Un rectángulo del tamaño de una fotografía ,con un reflejo cristal le dejaba ver lo que después de varios segundos de ceguera le pareció el techo de su habitación. Sin duda era su habitación. Los grabados del techo eran inconfundibles.
Poco a poco, como ordenados, por aquella especie de cuadro fue viendo pasar las caras de su mujer primero, su madre después, sus hermanos... Intentó gritar pero la voz sólo fluía hacia su propio interior. –¡Despiértate por Dios! – se gritó a sí mismo al borde de la enajenación.
Y de nuevo la oscuridad. Notó como una especie de balanceo. Quizás se estaba despertando, quizás…
A pocos kilómetros de allí, como si de una macabra paradoja se tratase, un eminente catedrático se disponía a empezar su clase .
-Buenos días señores. Hoy hablaremos de la catalepsia. Un estado biológico en el cual la persona yace inmóvil, sin signos vitales, cuando en realidad se halla en estado consciente. En ciertos casos el individuo se encuentra en un vago estado de conciencia, mientras que en otros pueden ver y oir a la perfección todo lo que sucede a su alrededor. En gran número de casos, este estado lleva a creer que la persona que padece un ataque de catalepsia ha fallecido. Se desconocen las causas…

Un relato escalofriante, desde luego...
ResponderEliminarTenía una cuenta por aquí para un blog estúpido que me creé sobre moda; lo he borrado y he reabierto otro también para colgar mis cosas, ¡a ver si me animo un poco que estoy vaguísima!
Un beso, te sigo :)